El pasado sábado 7 de Noviembre volvimos a este restaurante al que hace tiempo que no acudíamos. En total fuimos siete personas.
El formato de la visita sigue como en la anterior ocasión: la visita comienza con unos aperitivos (cinco bocados todos basados en distintas uvas, ver el menú) acompañados de un cóctel (de bourbon, vermut y ron, si mal no recuerdo) en la preciosa bodega del sótano, continúa con la visita a la cocina donde te recibe el propio Mario Sandoval y donde nos dieron dos aperitivos, una especie texturas de piñones y un estofado de ternera. Ambos muy buenos. El primero te lo dan en la propia cocina y el segundo donde están los hornos de leña, donde Mario nos explicó que tienen tres hornos con tres leñas diferentes, una para carne, otra para pescado y otra para el resto de productos. Tras esto te pasan a la sala y ahora han incorporando lo que llaman "lounge" que es un espacio habilitado en la planta baja donde te ponen los cafés, las copas y dos petit fours.