El jueves 13 de agosto nos dirigíamos hacia Cantabria y paramos a tomar algo y descansar en Villarcayo. Como era casi la hora de comer decidimos mirar si había algún restaurante que nos gustase por la zona y el que más nos llamó la atención fue este restaurante, situado en Espinosa de los Monteros, que no nos suponía mucho desvío de nuestra ruta. Una vez que lo localizamos entramos a ver si había sitio y afortunadamente nos dieron una mesa que quedaba, pese a que tenían una baja en la cocina y no iban a dar esa mesa.El local, situado en una bonita "Posada Real", está decorado con toques rurales (trillos, aperos, flores) y nos resultó muy agradable. El comedor no es muy grande (para unos 40 comensales) y está situado en el primer piso (aunque al parecer tienen un salón privado abajo). Las mesas son de buen tamaño y la separación no es muy grande pero fue suficiente. Mesas bien vestidas y vajilla y cristalería eran bastante buenas también.